Ya comentamos en un pasado que se nos antoja ahora lejano cómo la teleconsulta médica era una tendencia al alza. La pandemia no ha hecho sino impulsarnos cinco años en el tiempo y, en la actualidad, vive su auge.
Los profesionales sanitarios se han puesto a hacer teleconsulta de forma habitual. Hay ejemplos como el del CatSalut de Cataluña, en que han pasado del entorno de 1.000 eConsultas diarias a las 17.000.
No ha habido más remedio, por una cuestión de seguridad para pacientes y profesionales sanitarios, ha sido nuestro recurso más valioso en esta crisis. Pero igual que muchas empresas se encontraban preparadas para una implantación súbita y masiva del teletrabajo y otras no, entre los profesionales sanitarios en general han faltado medios y, en muchos casos, las consultas presenciales se han visto sustituidas por llamadas telefónicas.
Aun así, varias empresas (Savia, DKV, Tunstall, Docline, SaludOnNet, iSalud, ti.care, WeDoctor, opensalud…) han puesto a disposición de los profesionales sanitarios sus plataformas digitales -algunas de forma totalmente altruista- para aliviar la difícil situación que estos han tenido que afrontar, con algunos casos de fuerte utilización.
Ahora que las cosas van madurando, la Asociación de Salud Digital lanza su Guía de recomendaciones para la teleconsulta, un documento en cuya redacción he tenido el placer de participar, y cuya lectura recomiendo a profesionales sanitarios y personas del sector.
Una nueva manera de hacer las cosas
La Guía de recomendaciones para la teleconsulta pone el énfasis en la visión de la transformación digital de la sanidad que siempre hemos defendido. Y es que resulta fundamental entender que no se trata de una mera aplicación de la tecnología a los procedimientos ya existentes, sino que es necesario un cambio en la forma de hacer las cosas. Y en esta materia ha entrado el equipo de redacción de forma valiente. Porque, según se recoge en el documento, “se trata de construir un servicio no presencial que aborde de forma holística este tipo de consulta”.
Cinco aspectos claves para abordar la teleconsulta
La guía consta de cinco apartados:
- Consideraciones clínicas, cuyo objetivo es orientar a los profesionales sobre los cambios en su práctica habitual para abordar con éxito este tipo de consultas. Hay tres cuestiones: identificación de los perfiles de pacientes adecuados, condiciones ambientales que facilitarán la teleconsulta y protocolo de trabajo.
- Consideraciones tecnológicas relativas a la elección de la solución que se utilizará, el tipo de comunicación que se quiere establecer con el paciente (síncrono, asíncrono o telemonitorización), recursos hardware, software y de comunicaciones precisos y el modo de documentar las consultas realizadas.
- Necesidades de formación para poner en marcha un programa de teleconsulta.
- Propuesta de KPI para evaluar y hacer seguimiento de la teleconsulta.
- Aspectos éticos y legales del uso de la teleconsulta.
Aunque se trata de una primera versión que, sin duda, irá mejorando con el tiempo, esta guía viene a cubrir un espacio importante a la hora de orientar a los profesionales en lo que ya se ha convertido, por necesidad, en parte de su actividad laboral.
Queda pendiente por parte de los prestadores y servicios de salud avanzar de forma decidida para consolidar y formalizar procesos y tecnologías que permitan extraer todo el potencial de los procedimientos de atención sanitaria no presenciales.
Triple beneficio de la teleconsulta
Organizaciones sanitarias, casi todas norteamericanas, con mayor experiencia en el uso de la teleconsulta, como Teladoc Health, afloran un triple beneficio en la implantación de la teleconsulta con transformaciones a escala:
- Beneficios relacionados con la experiencia del paciente. Éste se evita desplazamientos, se reducen tiempos de espera y es posible complementar el consejo profesional con otros medios de empoderamiento del autocuidado, como materiales formativos online.
- Beneficios relacionados con la salud de los pacientes, derivados de un seguimiento más continuo de su salud. La teleconsulta permite la resolución sobre la marcha, mediante un servicio de mensajería por ejemplo, de dudas e inquietudes que antes se acumulaban entre las visitas presenciales
- Beneficios relacionados con una mayor eficiencia en la utilización de recursos, tanto desde el punto de vista humano como de las instalaciones (hospitales y centros de salud).
Todo ello cobra aún mayor fuerza en la situación actual, en la que permanecer en casa se ha comprobado como la forma más efectiva de combatir la pandemia.
En resumen, esta Guía de recomendaciones para la teleconsulta es un acicate para llamar la atención sobre la necesidad de aprovechar la actual circunstancia para que las cosas por fin cambien. Tras varios años de intentos, no siempre exitosos, es hora de aplicar la transformación digital a la sanidad española. Sería de sabios que el COVID-19 supusiera un antes y un después en la práctica médica.
Imagen: I woz ere